Hace poco más de un año vi la película que protagonizó Meryl
Streep sobre Margaret Thatcher. Ahora, al conocer la noticia de su muerte he
querido volver a verla, y hacer una entrada para el blog. Por edad, Mario tú no
coincidiste con ella en el poder y probablemente la conocerás sólo de oídas, y
tú María eras una niña, así que tampoco. A mí me tocó de adolescente, y tengo
algún recuerdo curioso que luego os contaré.
La película se centra en los años finales de una mujer que,
ya viuda, ha perdido en buena medida la cordura, pero que conserva la lucidez
según para qué cosas. Su vida son básicamente los recuerdos, los que conserva
en textos, fotografías o vídeos y también los que tiene en la cabeza, y que recrea
mediante la figura su marido, que vive y habla con ella en su imaginación.
En su vida cotidiana se entretejen los acontecimientos
principales de su vida –con la técnica del flash-back– ligados casi únicamente
a la política. Vemos los principios que rigieron su comportamiento: nacionalismo
inglés, respeto a la propiedad privada, respeto a la libertad, exigencia a cada
persona de que sea responsable de sí misma. Ciertamente su lucha no tuvo la épica
de la de Churchill, pero le plantó cara a una ideología dominante –incluso en
su partido– que consistía, y todavía consiste, en pensar que el estado tiene
que sacar a la gente las castañas del fuego.
También se ve en la película su otra cara, el exceso de
empeño que rayaba la intransigencia y su falta de tacto con algunos
colaboradores. Tras años de bregar con
la oposición izquierdista en el parlamento y en la calle, sufrir el terrorismo del
IRA, afrontar la guerra con Argentina, encarar la crisis económica (fue adalid
de los recortes), al final cayó derrotada por sus propios parlamentarios, que
promovieron su sustitución por John Mayor, un miembro de su gobierno con un
perfil más centrista.
Pero ¿cómo se mete todo eso en dos horas de película? Pues
no se mete. Se salta su niñez, sus estudios en Oxford, su paso por la política
hasta llegar a secretaria de educación, los entresijos de su elección, etc.
Sólo vemos hitos, puntos de referencia para encuadrar la biografía del
personaje, retazos que abocetan pero no terminan de pintar el cuadro de la vida de esta extraordinaria mujer.
Os decía que guardo un recuerdo de sobre Thatcher, en realidad
son más, pero uno en especial. Debe de ser de 1988, mi primer año en Madrid.
Entonces vivía en el Colegio Mayor y un compañero mayor que yo me contaba que
se iba en verano a Londres, creo que con las Misioneras de la Caridad de la
Madre Teresa de Calcuta. Las políticas de Thatcher habían hecho tanto daño que
multitud de mendigos vagaban por la ciudad y alguien debía ayudarlos. Lo que
hace la demagogia de izquierdas. Ignoro qué labor hizo mi compañero en Londres,
creo que luego no volví a hablar con él de esto. Lo que sí sé es que no se daba
cuenta, desde su ideología socialista, que estaba colaborando con Lady Thatcher
en su idea de sociedad británica. Una sociedad en la que no es el estado sino
la iniciativa de los individuos y las familias la que debe cubrir las necesidades
de las personas.
Javier


No he visto la película. Pero sí viví la época Thatcher. Ya no recuerdo demasiado bien las opiniones que corrían por entonces; supongo que similares a las que se han manifestado en estos días... Creo que por aquí no se le tenía muchas simpatías, por lo de Gibraltar y las Malvinas, anglofobias tan extendidas como banalmente utilizadas en las tradiciones hispanas respectivas...
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