Estas
son mis vigésimo quintas navidades en Madrid, con un intervalo de dos años en
que estuve viviendo en Cuenca, y hasta ahora no había oído del festival Vía
Magna, que cumple su vigésimo segunda edición. Por lo que he podido averiguar,
el principal patrocinador ha sido durante estos años la Obra social de Caja
Madrid. Os pongo el cartel de 2012.
Supe del festival a través de Dani,
nuestro amigo organista, que forma parte del Ensamble de la Abadesa y
participaba en el concierto del domingo en el Oratorio del Caballero de Gracia.
El Oratorio del Caballero de
Gracia está a la espalda de la Gran Vía, de hecho alguna vez me había fijado en
ese edificio, ya que en su fachada a esta avenida presenta un gran arco a
través del que puede verse un ábside con una cruz. Pero nunca me había
parado a averiguar qué había ahí dentro. Consultado el google maps, vi que la
entrada principal está por la calle Caballero de Gracia, una paralela a la Gran
Vía, hacia el mediodía, que arranca de la calle Montera y desemboca en la
propia Gran Vía casi en la confluencia con la calle de Alcalá.
La Gran Vía tiene tres
tramos muy diferentes. Subiendo desde la Plaza de España y hasta la del Callao
está la zona de los teatros y cines, ahora dominada por los musicales, sobre
los que (contra los que) tendré que pronunciarme un día de estos en este blog. En
la plaza del Callao arranca el segundo tramo, muy comercial, territorio de
Inditex principalmente, con sus Zaras, Oyshos, Pull and Bear y Lefties entre
otros. Mirando hacia arriba, por encima de los letreros de las tiendas puede
disfrutarse de una arquitectura soberbia. Por estas dos zonas pasea casi a cualquier
hora una muchedumbre. Para avanzar por la acera hay que ir haciendo eslalon entre
una fauna que también daría para comentar. El tercer tramo comienza en la
intersección con la calle Montera, que se ensancha en plaza para, al otro lado
de la Gran Vía, desdoblarse en las calles Fuencarral y Hortaleza, como lo que
nosotros llamamos una y griega y nuestros hijos llamarán una ye, cosas de la
Academia. Aquí se acaba casi abruptamente
el comercio y la calle no tiene ya un carácter tan marcado. Se nota también en
las aceras, más vacías y con mayor proporción de turistas. Yo paseé un poco
para tomar alguna foto de esta parte trasera y en seguida di la vuelta para
entrar por la calle Montera a Caballero de Gracia y entrar en el oratorio.
Fachada a la Gran Via
Del personaje que da nombre a
calle y oratorio no os voy a contar, mejor miráis la Wikipedia o similar. Solo
decir que, en pleno siglo de oro, el tío vivió más de cien años, mitad de
crápula y mitad de santo, según dicen. Sea como sea, hay que agradecerle que
cediera unos terrenos para hacer un oratorio, edificio que hubo que rehacer
posteriormente y que dio lugar al que podemos disfrutar actualmente.
Fachada principal
El arquitecto autor del Oratorio es
Villanueva, el mismo que construyó el edificio que ahora alberga el Museo del
Prado. Actualmente se utiliza, tal como se concibió en origen, como lugar de oración en el
que se expone el Santísimo. Por eso tras el altar podemos ver un templete a
modo de custodia y sobre él una vidriera representando la Santa Cena. La estructura y proporciones del
templo, el contenido pictórico y escultórico, el órgano alemán (un órgano
histórico que se ha importado recientemente) forman un todo de gran belleza.
Además hay que resaltar el perfecto estado de conservación y la limpieza del
edificio, del altar al coro está realmente impecable. Ahí van unas muestras:
Creo que me estoy alargando. Dejo
para la entrada siguiente el comentario del concierto. Lo haré conjuntamente
con el del próximo domingo veintitrés a las ocho de la tarde, también del
Ensamble de las Abadesas, esta vez en la Basílica Pontificia de San Miguel, y
con repertorio de Haydn.
María, si no nos vemos, buenas
navidades. Para ti, Mario, estoy preparando una pequeña participación en la
misa del gallo, acompañando al líder un aria de Bach. Pero ya veremos si cuaja.
Saludos.

Acabo de leer vuestros hermosos comentarios, queridos María, Mario y Javier. Me han gustado mucho. Me parece que he tenido una conversación con vosotros, en la que he participado como encantado oyente. Espero seguir escuchándoos mucho tiempo. No dejéis de seguir con vuestros comentarios en ese estilo tan directo y asequible; y tan ilustrado. Un abrazo, con mis mejores deseos.
ResponderEliminarPor cierto, como el texto tenía una tipografía muy pequeña y no me permitía aumentar su tamaño, empecé a buscar y encontré un comando que decía “Versión web", lo actvé y me encontré con la sorpresa que me decía María. Gracias, María, por permitirme encabezar tan noble lugar :–)) La versión que me llegaba al iPad debía ser la destinada a móviles, digo yo.
ResponderEliminarMuchísimas gracias, J. M., por tus siempre amabilísimas palabras.
ResponderEliminarTe aseguro que es un placer para nosotros y, sobre todo para mí, contar con tu aportación, que sabes admiro tantísimo. Lo menos que podía hacer era "tenerte" en cuenta de esta forma para que tu presencia también estuviera con nosotros.
Da por seguro que seguiremos conversando y compartiendo los buenos momentos todos juntos.
Un abrazo fuerte,
María