Ayer estuve con Piedad, Juan y Susana en el Cine Heron Las
Rozas, viendo La vida de Pi. Tres o cuatro filas medio llenas de un total de
unas quince. El resto todo vacío. Yo diría que la sala estaba a un 5% de su
capacidad, en una película de óscar, el día del espectador y a una hora
razonable. Pienso que sacarían más dinero regalando las entradas, con la venta
de palomitas y cocacolas, pero cada cual sabrá cómo lleva su negocio.
Trataré de comentarla con cuidado de no desvelar demasiado,
por si no la habéis visto.
En mi opinión la película es un intento de demostrar que
Dios no existe. Dicho así parece excesivo, sobre todo porque en la película
todo lo relativo a la religión está tratado más que con respeto yo diría que
con cariño. Vamos, que casi durante toda la película parece que la cosa va de
lo contrario.
Pi es un hombre adulto que es entrevistado por un escritor
en busca de una historia para un libro. Y Pi cuenta su vida. Los hechos
principales son, por un lado, que su padre era propietario de un zoo y, por
otro, que el chico tenía inquietudes religiosas que le llevaron a practicar a
la vez el culto hinduista, el musulmán y el cristiano. Con esta base Pi se ve
envuelto en una increíble aventura en la que tiene que desplegar un gran
ingenio para sobrevivir y que al final le plantea dudas sobre su fe.
La película es extraordinariamente interesante tanto por su
guion como por sus efectos visuales y sonoros, hasta el último cuarto de la
película. El argumento interesa y desde el punto de vista plástico es
impresionante, y eso que yo no la vi en tres dimensiones. En mi opinión esta
primera parte es cine de verdad del bueno, largo de metraje pero con solo alguna
escena innecesaria, por lo demás coherente con el argumento y el ritmo del
relato, por lo que tampoco puede decirse que sobre.
Lamentablemente llega el último cuarto de la cinta, en el
que la historia olvida las normas internas con la que se ha venido construyendo
y entra en la incoherencia narrativa. Y falla. Falla tanto que muestra un final
cantado cuando debería ser un final abierto, en el que cada cual debe
preguntarse por la existencia de Dios. Falla porque te lo da resuelto y así no
tiene gracia. Y falla porque no demuestra lo que pretende, sólo da una
explicación pastelera de por qué cree el protagonista que el hombre ha
inventado a Dios, al menos al Dios de las religiones tradicionales.
Resumiendo, película recomendable, yo diría muy
recomendable, pero en absoluto redonda. Me cuesta pensar qué escena de la
película puede ser mi favorita, porque pueden serlo muchas, pero me quedaré con
una en la que Pi, su hermano mayor y sus padres asisten a una ceremonia de
noche, en un templo junto a un río, en el que las mujeres sueltan al agua miles
de plantas acuáticas que flotan portando velas encendidas. Una escena en la que
Pi todavía es un niño feliz con sus padres en uno de los lugares más bellos de
la tierra.
Pronto la comentaremos en persona. Mario, ya dirás qué día
andas por Madrid y preparemos reunión
triosonatera. Con torrijas, teclas blancas y negras, y resoli, claro.
Javier



¡Gracias, Javier!.
ResponderEliminarIntentaré ir a verla...
Pero mientras, me apunto a las torrijas, resoli y... ¡partido! :P
Un abrazo,
María