martes, 12 de febrero de 2013

Lincoln y Hitchcock


Últimamente nos ha dado a Piedad y a mí por ir al cine, actitud que está entre lo masoca y lo suicida, teniendo en cuenta los precios de las entradas. Hemos visto cuatro películas. De El Hobbit de momento no diré nada, sé que no es de vuestra cuerda, y como va a haber otras dos tandas, tendré ocasión de comentarla más adelante. Lincoln y Hitchcock pertenecen al género de las biografías, y en cierto sentido se parecen mucho, pues relatan una pequeña parte de la vida de los personajes, empeñados en sacar adelante sendos proyectos, contra viento y marea. La cuarta película es Los miserables, un musical que supongo que será bastante bueno para los que les guste ese tipo de cosas, pero que a mí me aburrió soberanamente. Cuando tenga ganas haré una entrada en conjunto con El rey león, que vi en el teatro Lope de Vega de Madrid en diciembre, y que tampoco me gustó nada.  Pero hoy toca hablar de películas que sí me han gustado.


Abraham Lincoln es uno de esos personajes a los que admiro. Sabéis que antes que el Che Guevara o la Pasionaria, yo tiro más por personajes como Churchill o Thatcher. O Lincoln.
La película se centra en el intento de aprobación de la enmienda nº 13 de la constitución de los USA. Poca épica aprobar un papelito, a primera vista. La realidad es que tras esta enmienda estaba la abolición de la esclavitud en el puñado de estados que todavía no la habían abolido. La cuestión de la esclavitud, que hoy nos parece tan clara, también lo estaba entonces, pero menos. Y a la negativa a la abolición por cuestiones ideológicas se unía la oposición por razones prácticas, como que de repente aparecieran cuatro millones y medio de negros buscando trabajo y se lo quitaran a los blancos. Por eso no era fácil. Lincoln aprovecha su enorme popularidad para forzar una votación en el congreso, tras la aprobación que ya había obtenido en el senado. Pero en el congreso no tiene la mayoría reforzada suficiente y se ve obligado a tomar decisiones.
Este es el eje, en mi opinión, de la película. Principalmente tres decisiones muy difíciles. La primera, es necesario alargar la guerra, si se quiere aprobar la enmienda. La segunda, es necesario comprar los votos de algunos congresistas, ofreciéndoles sobornos. La tercera, es necesario mentir al parlamento sobre estos asuntos e incluso negar en público y solemnemente la igualdad entre las razas, para no asustar a los indecisos.
Ya sabéis cómo acaba. Los buenos ganan por un voto. Rozando el larguero, pero por dentro. Gol. En fin, id a verla y luego me contáis si os ha gustado tanto como a mí.
Para cada película me gusta elegir una escena, para retenerla en la memoria. En esta me quedo con una protagonizada por un actor secundario, líder de la facción radical del partido republicano. El principal activista pro igualdad entre razas. Toda su vida peleando por la supresión de la esclavitud y al final lo consigue. Por fin ahí lo tiene. Se acerca renqueante al secretario del congreso y le arranca de la mano el acta de la votación. Ya te la traigo mañana, le dice. Y se la lleva a casa. Genial.


La otra película se titula Hitchcock. Sólo el apellido. Bien, porque la película es tanto sobre Alfred (Anthony Hopkins) como sobre Alma, su mujer, que interpreta maravillosamente Hellen Mirren. De igual manera que Lincoln se empeña con la decimotercera enmienda, a Hitchcock, tras el clamoroso éxito de Con la muerte en los talones, le da por apostarlo todo al rodaje de Psicosis. Se sabe cómo acaba. Éxito clamoroso. Pero mientras que en Lincoln el argumento se centra en los tejemanejes del poder, aquí lo que vemos es una crisis de la pareja protagonista, provocada por el interés que muestra el director de cine por sus protagonistas y por el conato de devaneo de Alma con un escritor con el que colabora para preparar un guion.
Me voy a quedar esta vez con dos escenas, que en cierto modo guardan relación. Una es de Hitchcok y su protagonista, ya al final del rodaje. Ella se despide dándole un beso cariñoso en la mejilla, metáfora de redención. Fantástica Scarlett Johansson, por cierto. La segunda es del segundo montaje de Psicosis, tras el desastre inicial, Alma se une al equipo de montaje para mejorar la cinta. Puede verse la complicidad del veterano matrimonio, recobrada tras las dificultades. Se ve que hacen un gran equipo. Y que se quieren, vaya.

Bueno, estas son mis recomendaciones. Hacedme caso. Id a verlas.
Javier

Lincoln
AÑO
2012
DURACIÓN
149 min.
PAÍS
Estados unidos
DIRECTOR
GUIÓN
Tony Kushner (Libro: Doris Kearns Goodwin)
MÚSICA
John Williams
FOTOGRAFÍA
Janusz Kaminski
REPARTO

Hitchcock (Alfred Hitchcock and the Making of 'Psycho')

AÑO
2012
DURACIÓN
98 min.
PAÍS
Estados unidos
DIRECTOR
GUIÓN
John J. McLaughlin, Stephen Rebello (Libro: Stephen Rebello)
MÚSICA
Danny Elfman
FOTOGRAFÍA
Jeff Cronenweth
REPARTO


1 comentario:

  1. Una buena historia, bien contada, con un Hitchcock amable que muestra ante la pantalla todas sus neuras y debilidades de la mano de Alma, su comprensiva esposa. Buenas interpretaciones para una película que hace pasar un buen rato. Un saludo!

    ResponderEliminar